NO SOY
OTRA AGENCIA.
Me llamo Enrique. Mis amigos me llaman Quique. Los de verdad me llaman Chirro. (Pero eso te lo cuento en otro momento).
Tengo 31 años, soy de Granada y fui un estudiante de mierda.
No de los malos con potencial. De los malos de verdad. Disperso, incapaz de prestar atención más de 10 minutos seguidos, pensando en cualquier cosa menos en lo que tocaba.
Nunca fui el empollón. Ni el que leía libros de negocios mientras los demás jugábamos a la Play. Miento, los del Barco de Vapor me flipaban. Ni el que "siempre supo que quería emprender".
No. Yo caí en el marketing digital casi por accidente. Y resulta que se me daba bien.
Llevo 8 años en esto. He trabajado en agencias con clientes grandes. De los que salen en la tele.
He sido el que ejecuta. Y he sido el que dirige a los que ejecutan. Suena bien, ¿no? Pues no lo era tanto.
Las agencias grandes funcionan así: Muchos clientes. Demasiados. Porque hay que facturar.
Trato despersonalizado. Porque no da tiempo a más. Servicios mediocres. Porque el becario que lleva tu cuenta también lleva otras cinco.
Un día me di cuenta de que estaba vendiendo algo en lo que no creía. Informes bonitos que nadie leía. Reuniones para justificar reuniones. Promesas que sabíamos que no íbamos a cumplir.
Y pensé: si esto es el marketing, no quiero dedicarme a esto. Pero no era el marketing. Eran las agencias.
Monté sincriterio® para hacer las cosas de otra forma.
Sin 40 clientes a la vez. Sin comerciales que prometen lo que luego otros tienen que cumplir. Sin capas de gestión entre el que paga y el que trabaja.
Aquí no hay equipo de cuentas. No hay departamento de atención al cliente. No hay nadie filtrando lo que digo para que suene más bonito. Aquí estoy yo.
¿En qué soy bueno? En entender qué narices necesita tu negocio.
Suena simple pero casi nadie lo hace. La mayoría de agencias te venden lo que ellas quieren vender. ¿Tienes un restaurante? Te venden redes sociales. ¿Tienes una clínica? Te venden redes sociales. ¿Tienes una funeraria? Redes sociales también.
Yo no funciono así.
Si tienes un restaurante, no necesitas bailar en TikTok. Necesitas que cuando alguien busque "dónde comer en tu ciudad" aparezcas tú.
Si tienes una tienda online, probablemente un buen email te dé más dinero que 30 posts en Instagram. Pero el email no es tan sexy, claro.
Si vendes servicios, quizá lo que te falta no es más visibilidad, sino saber explicar bien lo que haces.
Cada negocio es diferente. Y yo he tocado suficientes palos como para saber cuál funciona en cada caso.
Eso sí, hay gente con la que no trabajo.
Con quien llama a las 10 de la noche porque un post tiene pocos likes. Con quien necesita un comité de 7 personas para aprobar un color.
Con quien regatea presupuestos como si estuviera comprando tomates en el mercado. Con quien contrata a un profesional pero no confía en él.
Si eso te suena a ti, no pasa nada. Solo que esta no es tu agencia.
Si has llegado hasta aquí, probablemente nos llevemos bien. O probablemente solo estés aburrido. También puede ser.
En cualquier caso, si quieres hablar, ya sabes cómo funciona esto. Te suscribes a mi lista, lees lo que escribo, y si algún día te interesa trabajar conmigo, respondes a un email.
Así de simple. Nos vemos dentro.
Quique
"PD: Si esperabas una llamada de descubrimiento de 45 minutos, una propuesta de 30 páginas y un presupuesto personalizado... esto no funciona así. Primero leemos. Luego hablamos. Luego trabajamos. O no. Sin drama."